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febrero 09, 2017

El nivel meta de la ecologización de las economías territoriales en tiempos de cambio climático

Dr. Ulrich Harmes-Liedtke y Zini Godden

La transformación hacia una economía verde es más que un tema puramente técnico. Exige un cambio en la mentalidad de personas pertenecientes a sociedades muy diferentes de todo el mundo. En ese contexto, Mesopartner recomienda la aplicación del marco establecido de la Competitividad Sistémica (Sysco) a fin de analizar y promover el cambio estructural hacia una sociedad neutral en términos de carbono y con mayor eficiencia en el uso de recursos. Una transformación verde de la economía y la sociedad debe producirse en los cuatro niveles (micro, meso, macro y meta) y disparará circuitos de realimentación y repercusiones sistémicas entre todos ellos, muchos de los cuales aún no se comprenden plenamente ni han sido previstos.   

En nuestro trabajo hemos utilizado este marco en varias situaciones:

  • Para analizar y explicar la transformación energética de Alemania (utilizado y adaptado con frecuencia durante nuestros viajes de capacitación y estudio).
  • Como consultores en nuestro trabajo sobre sectores, regiones y clústeres en países emergentes y en desarrollo.
  • Como marco analítico para la evaluación de proyectos y programas.
  • Recientemente, para asesorar en el diseño de una política industrial en Costa Rica.

El marco Sysco permite la inclusión de aspectos como las percepciones conductuales en el análisis del nivel meta. En este artículo nos centramos en la relevancia específica del nivel meta.

El nivel meta se describió en la publicación original de Sysco del Instituto Alemán de Desarrollo (GDI, por su sigla en inglés) como una capa que “… se compone de sólidos patrones básicos de organización jurídica, política y económica, una adecuada capacidad social de organización e integración, y la capacidad de los actores para lograr la integración estratégica” (Esser, Hillebrand, Messner & Meyer-Stamer, 2008: 25). El nivel meta es importante porque hace referencia a la mentalidad y las creencias de personas pertenecientes a una economía nacional o territorial. Debemos comprender cómo piensan las personas, dónde están los incentivos o las fuentes de resistencia al cambio, qué es lo que ellas valoran y consideran importante, para saber cuan viable es la transformación y qué dirección pueden o deben tomar los interesados.

Los elementos determinantes de la competitividad sistémica a nivel meta son:

  • La orientación de los grupos de actores hacia el conocimiento y la eficiencia.
  • La protección de los intereses y la auto-organización para el cambio de las condiciones.
  • La capacidad social de los grupos de actores para la interacción estratégica.

En ese sentido “… la competitividad entre las empresas está basada en el modelo organizativo de la sociedad en su conjunto”, y el desarrollo de la competitividad sistémica se describe como un “proyecto de transformación social” (Esser y otros 2008: 21).

En el trabajo original, Esser y otros (1996) afirman que “el medio ambiente era más una cuestión periférica” (Messner, 2008: 51). No obstante, el marco Sysco es lo suficientemente versátil como para que también podamos utilizarlo para analizar y apoyar la transformación de un país o región hacia un futuro verde o de bajo índice de carbono.

Recientes publicaciones del GDI vuelven a destacar la dimensión política o social del desarrollo. Hoy en día, la investigación se centra fuertemente en la transformación verde y su relevancia para los países en desarrollo.

Tomando el ejemplo de la eficiencia energética (EE), los investigadores se refieren a la brecha entre el conocimiento y la implementación: existen numerosos beneficios bien conocidos de la EE, pero los consumidores, las organizaciones y las sociedades en su conjunto en su mayor parte dudan o a veces se resisten a aprovechar estas oportunidades. No se trata solamente de una falla del mercado; el propio comportamiento humano puede ser otra barrera significativa para la adopción de la eficiencia energética. Los autores proponen la inclusión de las “percepciones conductuales” en el diseño de los programas de EE, que también se pueden extender a otras políticas de transformación verde (Pegels, Figueroa & Never, 2015).

El énfasis en el factor humano coincide con el interés cada vez mayor en cuestiones conductuales en la comunidad de desarrollo global. El Informe del Banco Mundial (2015) sobre mente, sociedad y conducta tiene por fin inspirar y orientar a investigadores y profesionales que puedan ayudar a promover un nuevo conjunto de métodos de desarrollo basados en una consideración más completa de las influencias psicológicas y sociales. Las personas no siempre actúan de la manera racional que la economía (neo) clásica supone. Su comportamiento es a menudo contradictorio: está sesgado, por ejemplo, a favor de lo conocido y de las cosas que ya se poseen, y la gente se aferra a ellas aun en situaciones en que esto le causa una pérdida económica (Banco Mundial, 2015).

De acuerdo con los investigadores del GDI, debemos considerar cuatro principios a fin de incorporar las percepciones conductuales:

  • El contexto cultural del grupo destinatario
  • El momento oportuno para la intervención (ventana de oportunidad)
  • Los mecanismos impulsores, las preferencias y las motivaciones de la situación personal
  • La adecuación general de la intervención a un paquete congruente de medidas (Pegels y otros 2015: 1).

Al mismo tiempo los autores hacen hincapié en la necesidad de poner a prueba y adaptar la intervención, porque aun cuando se apliquen los principios mencionados, una intervención puede resultar ineficaz o provocar efectos opuestos. Estas determinaciones nos ayudan a determinar dónde centrar nuestra atención al analizar e influir sobre el nivel meta.

Como la autoría del marco SysCo fue compartida por el ya desaparecido Dr. Jörg Meyer-Stamer, anterior investigador del GDI y cofundador de Mesopartner, es natural que nuestra empresa vuelva sobre este marco y esté interesada en aplicarlo al análisis de nuevas cuestiones. Hemos comprobado en forma sistemática que el enfoque SysCo es útil para considerar diversos elementos que afectan el desarrollo territorial, entre ellos el motivo por cual los seres humanos se comportan como lo hacen. En el contexto de este artículo, el nivel meta nos ayuda a explorar por qué y de qué manera las personas eligen practicar o no una conducta más eficiente en términos de recursos y energía. Hallar mecanismos que saquen provecho de esta comprensión de la conducta humana sin juzgarla es un punto de partida esencial para la reflexión y la adquisición de una percepción del modo de apoyar el cambio hacia elecciones más sustentables.

Referencias

Esser, K., Hillebrand, W., Messner, D. & Meyer-Stamer, J. (2008). Systemic competitiveness. Buenos Aires, Dortmund. [Competitividad sistémica.]

Pegels, A., Figueroa, A. & Never, B. (2015). The human factor in energy efficiency. Bonn. [El factor humano en la eficiencia energética.]

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