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mayo 07, 2018

Facilitación y cambio de las organizaciones meso

Este artículo reflexiona sobre un conjunto seleccionado de experiencias adquiridas a partir del proyecto denominado Desarrollo económico regional competitivo (CREDO, por sus siglas en inglés), llevado a cabo en Krajina, con la financiación de la Agencia sueca para el desarrollo (SIDA), por la ONG local Eda[1]. El proyecto CREDO se desarrolló desde marzo de 2013 hasta agosto de 2016. Krajina es una región geográfica ubicada en el noroeste de Bosnia y Herzegovina que posee una combinación inusual de estructuras administrativas dentro de la región y carece de una política concertada para las PyMEs. La región está formada por dos unidades políticas, una de las cuales comprende once municipios organizados en dos cantones, mientras que la otra se compone de veinticinco municipios. Eda es una ONG local bastante atípica que desarrolla su actividad desde hace veinte años y ha evolucionado gradualmente hasta convertirse en una combinación de laboratorio de ideas y facilitadora del desarrollo.  

La introducción de cambios en la economía de transición de Bosnia se ha producido típicamente a través de un proyecto internacional dirigido por una consultora extranjera que aporta prácticas internacionales “buenas” u “óptimas”, presta apoyo a organizaciones meso seleccionadas y aplica estas prácticas con mínima participación del sector privado. Cuando el sector privado participa, habitualmente está representado sólo por una cámara de comercio u organización similar. Por lo común esto funciona hasta cierto punto durante la vigencia del proyecto, pero deja de funcionar después.

En cambio, el proyecto CREDO se centró en la competitividad y la creación de empleos para las PyMEs industriales de la región. La mayoría de las actividades del proyecto estuvieron orientadas al nivel micro con la intención de facilitar la interacción, la inversión y la innovación de las PyMEs en cuatro sectores seleccionados: el metalúrgico, el de procesamiento de la madera, el de alimentos y el del calzado. Al finalizar el proyecto se lograron dos resultados extraordinarios: se crearon 490 nuevos puestos de trabajo (2,5 veces más que lo planificado) y las PyMEs que recibieron apoyo habían invertido alrededor de 3,1 millones de euros (3,6 veces más que lo planificado).  

Si bien las organizaciones de nivel meso no eran inicialmente un objetivo del proyecto, entraron en juego luego de que se llevaran a cabo varios análisis de cadenas de valor y conversaciones con los propietarios y gerentes de las principales PyMEs. Uno de los hallazgos clave fue que casi no existía apoyo institucional ni políticas  específicas destinadas a apoyar los esfuerzos de las empresas para crear y sostener ventajas competitivas. Al ahondar en este tema, nos dimos cuenta de que algunas de las organizaciones meso existentes habían perdido ya su vínculo con las PyMEs y su orientación hacia ellas, y que sus hipótesis de trabajo paralizaban toda iniciativa de apoyo. Esas hipótesis incluían supuestos tales como: No es posible influir sobre la competitividad de las PyMEs, o las PyMEs carecen de interés suficiente en tomar parte activa en proyectos de desarrollo para PyMEs.

El equipo del proyecto aceptó este desafío y decidió cambiar la perspectiva y las prácticas vinculadas a ella, iniciando una comunicación directa con las empresas y facilitando la interacción entre ellas a fin de identificar las “fallas del mercado”. Una de las fallas de mercadofallas del mercado más importantes se relacionaba con externalidades positivas a través del desarrollode competencias y perfeccionamiento profesional. Existía una carencia evidente de ingenieros, técnicos y otros trabajadores calificados, pero las PyMEs no estaban dispuestas a invertir en el desarrollo de capacidades debido a malas experiencias pasadas con empleados que abandonaron la empresa después de haber recibido capacitación e incluso, en algunos casos, una certificación profesional. Otra falla de mercado era la ausencia de bienes públicos en relación con la garantía de calidad, entre ellos laboratorios de medición y pruebas y su acreditación. Los gerentes de las PyMEs estuvieron de acuerdo en que la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Bania Luka era una organización meso que podía conducir el cambio en esas áreas. Algunos de los gerentes habían sido alumnos de esa facultad, pero habían perdido la visión general de sus actuales capacidades, políticas y prácticas. 

El primer paso consistió en organizar y moderar una reunión entre propietarios/gerentes de PyMEs, la dirección de la facultad y los principales profesores. La reunión incluyó breves presentaciones realizadas por los jefes de departamento de la facultad acerca de su trabajo y sus capacidades, una visita guiada de varios laboratorios recientemente equipados y un intercambio final. Las PyMEs quedaron impresionadas por los conocimientos y equipos, pero se sintieron también decepcionadas por el hecho de que no se los utilizara para resolver las fallas del mercado. La facultad no estaba al tanto de los problemas de las empresas, y estas desconocían las capacidades de la facultad. Fue como un llamado de atención para ambas partes, y también para Eda, que actuaba como facilitadora entre ellas. Resultó obvio que nada iba a suceder sin la facilitación apropiada.

El proyecto presentó a la facultad una oferta para que esta, a modo de experimento y con un pequeño apoyo financiero, preparara y organizara una capacitación orientada a la demanda, con el requisito de que se garantizaría una financiación conjunta no menor al 50% por parte de las PyMEs participantes. El experimento tuvo éxito y brindó oportunidades de aprendizaje a la facultad, a las PyMEs y a Eda. Tanto la facultad como las PyMEs solicitaron más apoyo, pero en esta etapa no se contaba con fondos adicionales para el proyecto. Sobre la base de esta buena experiencia, la facultad decidió diseñar e implementar un proyecto de mayor alcance con institutos técnicos que no habían logrado satisfacer las demandas del mercado laboral de la región. La facultad pudo identificar con éxito otra fuente de financiación para la capacitación de instructores en estos institutos con el propósito de introducir nuevas tecnologías y métodos requeridos por las PyMEs. Esta exitosa iniciativa nuevamente desembocó en un proyecto más ambicioso que se encuentra actualmente en marcha, centrado en la capacitación de instructores en otros institutos y en el equipamiento de esas escuelas con un conjunto mínimo de herramientas destinadas a la capacitación práctica.

Mientras tanto, la facultad se ha convertido en una institución orientada sobre la base de proyectos. Ahora su desafío es convertirse en una organización innovadora de nivel meso que interactúe constantemente con las PyMEs y los formuladores de políticas. Actualmente, Eda presta ayuda a la facultad en la preparación y presentación de una propuesta de proyecto para la acreditación de un laboratorio de prueba de soldaduras y metales y para la creación de un centro de apoyo a las PyMEs orientado a la capacitación y a la asistencia tecnológica.

Las lecciones aprendidas de la experiencia arriba descripta fueron:

  1. Las fallas del mercado en una economía de transición no se pueden resolver mediante proyectos internacionales sin la intervención y evolución de las instituciones locales, pero
  2. Los proyectos podrían y deberían dar apoyo a organizaciones meso esenciales que inicien y conduzcan el cambio necesario;
  3. El cambio comienza con el contacto directo y la interacción entre las instituciones meso y las PyMEs;
  4. Estas interacciones requieren con frecuencia la facilitación y el apoyo de terceros que cuenten con la capacidad de facilitación necesaria, para la realización de pequeños experimentos.

Zdravko Miovcic – Fundador y Director de Eda


[1] Más sobre Eda en: http://www.edabl.org/ y sobre el proyecto en: http://credo.edabl.org/en/.

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