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mayo 10, 2017

¿Podrán las normas ayudar a los países en desarrollo a alcanzar gradualmente las tecnologías verdes en sus sectores empresariales?[1]

Dr. Ulrich Harmes-Liedtke

El cambio climático y los límites del planeta son desafíos globales que requieren que todos los países reconozcan la necesidad de transformar sus economías y actuar.  La comunidad internacional confirmó esta necesidad en la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 21, celebrada en París, y 174 países firmaron el acuerdo resultante el 22 de abril de 2016, en Nueva York.

La transformación verde fue descripta como una “tarea hercúlea” (Lütkenhorst, 2014: 3), que exige “… un modelo de crecimiento esencialmente nuevo, patrones de comportamiento sostenibles y una innovación tecnológica radical…” y “… debe construirse sobre la aceptación y el apoyo de la sociedad en su conjunto”. El desafío es particularmente grave para los países en desarrollo, dado su esfuerzo constante por alcanzar a los países líderes.

Existen diferentes vías para que los países incorporen gradualmente las tecnologías verdes (véase el artículo Formación de un entorno empresarial climáticamente inteligente y respetuoso del medio ambiente), por ejemplo: 

  • El argumento de manual afirma que el que contamina debe pagar por el daño que causa. El pago puede ser obligatorio, por ejemplo a través de mecanismos formales de compensación de carbono (p. ej. impuestos sobre el carbono o compra de certificados de derechos de emisión), o bien voluntario, para compensar las emisiones de CO2 de los viajes en avión.[2] Estos instrumentos crean incentivos para reducir los efectos externos negativos y apoyan el cambio hacia una economía más sostenible, pero exigen un gran esfuerzo de coordinación.
  • Otro modo complementario de promover la transformación verde es mediante el establecimiento de reglamentaciones técnicas “obligatorias” o normas voluntarias. En este artículo exploraremos las normas “voluntarias”.

 La Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés) define las normas como documentos que establecen requisitos, especificaciones, directrices o parámetros que pueden ser utilizados de manera uniforme para asegurar que materiales, productos, procesos y servicios sean aptos para el propósito al que están destinados.[3].

Una rama específica es la de las normas destinadas a promover el uso de artículos para el hogar energéticamente eficientes. Por ejemplo, India inició su Programa de Normas y Etiquetado ya en 2006:[4] El objetivo era brindar a los consumidores información sobre el consumo de energía y el potencial ahorro conexo de costos de los electrodomésticos. Unos tres años más tarde, las etiquetas voluntarias ya habían adquirido credibilidad y los consumidores habían aumentado su preferencia y su compra de productos etiquetados. La Dirección de Eficiencia Energética de la India ha alentado a los fabricantes a adoptar sistemas de prueba aprobados y a certificar sus propios productos, y ha desarrollado una infraestructura de pruebas para controlar muestras de artículos para el hogar tomados del mercado a fin de verificar la información suministrada por el fabricante.

El Programa de Estándares y Etiquetado ha desarrollado así una etiqueta de calidad que ha creado transparencia en el mercado al tiempo que ayuda a las firmas a ampliar su gama de productos y mejorar su calidad. En forma simultánea, ha contribuido sustancialmente al ahorro de energía en el país.[5] Estas etiquetas facilitan al consumidor la elección de productos de mayor responsabilidad ecológica. Comenzar con las normas voluntarias y construir vínculos con firmas poderosas resultó ser una estrategia apropiada para preparar el mercado e incorporar gradualmente alternativas de eficiencia energética. El paso posterior a las normas técnicas ayudó a eliminar por etapas las indeseables tecnologías ineficientes. (Chaudhary, Sagar & Mathur, 2012).

Figura 3: Etiqueta de eficiencia energética

Fuente: www.sustentartv.com

Otro tipo de normas son las de sostenibilidad, que explícitamente afirman que su propósito es fomentar formas de producción más responsables ecológica y socialmente. Estas normas también son voluntarias, evaluadas en general por terceros, y se refieren a cuestiones ambientales, sociales, éticas y de seguridad alimentaria. Las compañías las adoptan para destacar el desempeño de sus organizaciones o productos en determinadas áreas. Estas normas han penetrado con fuerza en los mercados convencionales. Las normas de sostenibilidad del café, por ejemplo, capturaron una participación de mercado del 40% de la producción global en 2012 (una suba del 15% en comparación con el año 2008) (Potts, Lynch, Wilkings y otros, 2014).

Las normas privadas son relevantes porque los gobiernos por sí solos no son capaces de generar una acción coordinada a nivel global. La expansión de las normas voluntarias de sostenibilidad puede atribuirse en gran medida al creciente reconocimiento del fracaso de las medidas oficiales en relación con dichas cuestiones.

Los beneficios de las normas para los países en desarrollo no son tan obvios como lo son para los países industrializados, ya que estos cuentan con ventajas importantes, a saber, la principal base de consumidores y los dueños de las normas están ubicados por lo general en países desarrollados y tienen mayor poder adquisitivo. No obstante, los países en desarrollo pueden sacar provecho (y algunos ya lo hacen) de la transformación verde utilizando las normas de varias maneras:

  1. Las normas vinculan a los productores locales con las cadenas de valor / mercados verdes globales.
  2. Las normas ayudan a los consumidores locales a realizar elecciones sostenibles.
  3. Las normas basadas en la realidad local pueden convertirse en una plataforma para el desarrollo de tecnologías adecuadas.
  4. La proximidad de los recursos naturales y el procesamiento local podrían constituir una ventaja para la reducción de la huella de carbono y de la utilización de recursos.
  5. Las normas codifican las frutas y verduras autóctonas y facilitan su acceso a “nuevos mercados alimentarios” en el extranjero.
  6. Los certificados de “designación de origen” ayudan a proteger los productos locales autóctonos.

Figura 4: Etiquetas de normas sostenibles

Fuente: www.standardsmap.org

También hay que considerar que las normas aumentan los costos de transacción, en especial para los pequeños agricultores y los micro-emprendimientos (Osorio, 2008). Los productores tienen que afrontar no solo los costos de la certificación misma, sino además los de la introducción de los sistemas de gestión y seguridad alimentaria requeridos y la capacitación para ponerlos en práctica. De modo que los productores de los países en desarrollo necesitan apoyo para poder verdaderamente obtener un beneficio de las normas. Las firmas líderes de las cadenas de valor globales y la cooperación internacional para el desarrollo también tienen un rol que cumplir: dar apoyo a agricultores y emprendedores en la transformación de su producción (véase el fondo para la asociación público-privada en  https://giz.de/de/.../giz2011-en-public-private-partnership.pdf).

Se necesita la cooperación internacional para crear capacidades locales en servicios de infraestructura de calidad, tales como laboratorios de prueba y calibración, y organismos de certificación y acreditación. Sin una infraestructura local de calidad, las empresas necesitarían comprar estos servicios en el exterior a un gran costo, lo que representaría otra desventaja competitiva. Por otra parte, una infraestructura de calidad nacional debidamente desarrollada brinda a los países del sur la oportunidad de adaptar sus servicios a las necesidades locales y de ofrecer a países vecinos sus servicios de evaluación de la conformidad.

Las normas son un mecanismo menos explorado para facilitar la conversión gradual hacia una economía verde de los países en desarrollo. Junto con el Instituto Alemán de Metrología (PTB) y el Instituto Alemán de Desarrollo (GDI-DIE), Mesopartner ha comenzado a explorar recientemente la relevancia de las normas para la innovación y la transformación verde en las regiones de Latinoamérica y el Caribe. En forma conjunta con nuestros clientes y socios del conocimiento albergamos la esperanza de poder aportar pronto más evidencias de cómo las normas pueden ayudar a los países en desarrollo a participar en la transformación verde y sacar provecho de ella.

Referencias

Akerlof, G. (1970). The market for “lemons”: Quality uncertainty and the market mechanism. Quarterly Journal of Economics, 84 3 488-500. [El mercado de los “cacharros*”: Calidad, incertidumbre y el mecanismo del mercado. *N. del T.: En inglés “lemon”, vehículo  con muchos desperfectos mecánicos.]

Chaudhary, A., Sagar, A.D. & Mathur, A. (2012). Innovating for energy efficiency: a perspective from India. Innovation and Development, 2(1): 45-66. [Innovación para la eficiencia energética: una perspectiva desde la India.]

Lütkenhorst, W., Altenburg, T., Pegels, A. & Vidican, G. (2014). Green industrial policy: Managing transformation under uncertainty. Discussion paper, German Development Institute. [La política industrial verde: Gestión de la transformación en situaciones de incertidumbre. Documento de trabajo, Instituto Alemán de Desarrollo.]

Osorio, L.E. (2008). Crossfire: Certification schemes can be more of a burden than a benefit. Enterprise Development and Microfinance, 19(20): 93–100, June. [Fuego cruzado: Los programas de certificación pueden ser una carga más que un beneficio.]

Potts, J., Lynch, M., Wilkings, A., Huppe, G., Cunningham, M. & Voora, V. (2014). The state of sustainability initiatives review 2014: Standards and the green economy. International Institute for Sustainable Development (IISD) and the International Institute for Environment and Development (IIED): 332. [Reseña del estado de las iniciativas de sostenibilidad 2014: Las normas y la economía verde. Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD) y el Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo (IIED): 332]


[1] Este artículo se inspiró en las discusiones llevadas a cabo dentro del proyecto PTB, Promoción de la innovación en la economía verde mediante la inclusión de infraestructura de calidad, en representación del Ministerio Federal de Cooperación y Desarrollo Económico (BMZ) de Alemania.

[2] véase www.atmosfair.de

[3] www.iso.org/iso/home/standards.htm

[4] Agradecemos a los colegas del DIE-GDI por llamar nuestra atención sobre este caso.

[5] Para obtener más información, consúltese: clasp.ngo.

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